A much@s les resultará extraño este título. ¿Bendito jefe? ¿A cuento de qué? ¡Si estoy toda la semana deseando que llegue el viernes para no verle la cara!

Tranquil@s, coged aire y seguid leyendo. Sabemos que para algunos, el jefe es ese personaje que se dedica a limitar nuestros potenciales, y que para otros es esa persona que vive en una incoherencia absoluta tomando siempre decisiones equivocadas. Incluso, puede que alguien sienta que el jefe es ese espíritu que vaga por la oficina realizando actos que están lejos de su rol y de sus responsabilidades. Todo esto puede producirnos un profundo malestar y alejarnos de lo que realmente queremos en esta vida: ser felices.

La percepción de la realidad

¡Hay otras maneras de ver a tu jefe! ¿Le sacamos la máscara y descubrimos que él no es un monstruo con corbata sino que es un personaje fruto de tu forma de percibir la realidad? ¿Sabes que gracias a él tienes la oportunidad de ser consciente de cómo eres tú realmente?

El jefe se ha convertido en esa figura perfecta a la cual podemos echar la culpa de nuestros malestares laborales y personales, pero esto no nos ayuda y no nos permite avanzar en nuestro día a día. No podemos cambiar a los demás, pero sí podemos entrar poco a poco en nuestro interior, entendernos y cambiar la forma de relacionarnos con el mundo que nos rodea. Y eso lo modificará todo.

Un ejercicio de observación

¿Y esto cómo se hace? Para empezar os proponemos un sencillo ejercicio de observación:

Imaginad vuestro mundo como una obra de teatro hecha a medida. Todos los personajes están debidamente seleccionados. Sus cualidades son perfectas para interpretar las escenas de tu vida. Nadie actúa porque sí, el guión está perfectamente trazado por tu mente. Siéntate cómodamente en la butaca y limítate a observar. Puedes coger un buen puñado de palomitas si te apetece. Observa, no interpretes todavía. Observa y disfruta.

Pon atención ahora sobre tu jefe. Fíjate en cómo se mueve, en cómo habla, y en cómo se relaciona con el resto de los personajes. ¿Qué cualidades admiras? ¿Qué es aquello que más te molesta de él? ¿Cuáles de sus palabras son las que más te duelen?

Ponte en su papel

Ahora imagina que tu jefe no existe, que el personaje eres tú mism@ disfrazado de jefe. Piensa en qué cualidades tienes pero te has creído que eres incapaz de desarrollarlas. ¿Sabrías decir qué es aquello que más te molesta de ti y no quieres que salga a la luz? ¿Podrías pensar qué discursos mentales negativos te repites día a día como si fueran un castigo?

Puede que ahora mismo te sientas un poco confundid@ e incluso molest@. “¡Pero si mi jefa es una impresentable y se pasa el día quejándose de lo que mal que lo hacemos! ¿Me estáis diciéndo que yo soy una impresentable? ¡A mí esta obra de teatro no me gusta para nada!”.

De acuerdo, te entendemos. Al principio resulta un poco perturbador observar a los demás como si fueran tu propio espejo. De hecho es lo más normal del mundo que te inquiete. A nadie le gusta admitir que tiene emociones y comportamientos que no son aceptados socialmente, y aún más responsabilizarnos de lo que vivimos sin poder culpar al otro. ¡Con lo divertido y fácil que es criticar!

Pero quiero que sepas que el juicio ya no es tu aliado. La aceptación y el cambio de enfoque hacia ti mismo son ahora tus mejores compañeros de viaje.


Así pues, puedes preguntarte ¿para qué he atraído a este personaje a mi vida?


Cuando dices “mi jefe no valora mi trabajo” prueba con decir “yo no me valoro en mi trabajo y en mi vida”. La situación cambia completamente, ¿verdad? ¿Qué frase es más constructiva para ti? ¿Cuál de ellas te permite dar un paso certero hacia tu bienestar?

Ahora puedes ir a trabajar con otra mirada, más observadora, menos crítica, más abierta. Dale gracias a tu jefe, pues él no existe. Solo existes tú y todo aquello que has venido a aprender.

¡Bendito jefe y bendito refrán “Dime de qué te quejas y te diré cómo eres”!

¡Gracias por tu tiempo! ¡Nos leemos en el siguiente post! Cualquier comentario que quieras hacer, ¡adelante! Estaremos encantadas de leerte. Si te ha gustado, comparte este post con aquellos a quien les pueda interesar.

¡Feliz instante!