Cuando se acerca el último día del año tendemos a hacernos propósitos para el siguiente: “este año sí o sí dejo de fumar”, “me apuntaré al gimnasio”, “caminaré cada día”, etc. Pero como bien sabrás, muchos de estos propósitos no llegan ni a febrero. ¿Por qué ocurre eso? ¿Por qué cada año pasa lo mismo? Aunque empecemos con ganas el primer día o al finalizar las fiestas, es fácil que éstas se diluyan si no hemos sido capaces de diseñar un plan que nos apoye y nos mantenga bien enfocados.

¿Cuáles son las claves para llevar a cabo nuestros objetivos?

 

  1. El objetivo necesita de un motivo potente que esté en coherencia contigo mismo/a.

Si lo que te propones no tiene un sentido profundo para ti, no vas a darlo todo para conseguirlo. Si tú no vas a darlo todo para ti mismo y para sentirte mejor, ¿quién lo hará? Exacto, nadie. Sin un sentido, no hay compromiso. Sin un compromiso, no hay resultados.

No sirve de nada decir que vas a apuntarte al gimnasio si detrás de esta acción no hay un motivo capaz de impulsarlo en los momentos complicados que puedan aparecer.

¿Por qué quieres lograr ese objetivo? ¿Para qué quieres conseguirlo? ¿Por qué es importante para ti? ¿Cómo te sentirías al conseguir ese objetivo?  

 

  1. Establecer el objetivo a corto plazo (máximo a 3 meses).

En mi experiencia tengo demostrado que hacerse objetivos a largo plazo (1 año, 2 años,…) no funciona. Mirar a un año vista, a 5 años vista, me ayuda a conectar con mi visión, con el sentido de mi vida y de mis futuras acciones. Esto me da el motor, pero no me da el foco. Para estar focalizados es mucho mejor marcarse objetivos a corto plazo: 1 mes, 2 meses, 3 meses.

 

  1. El objetivo tiene que ser específico, medible, accionable, realista y específico en el tiempo.

Es la conocida fórmula SMART: specific, measurable, accionable, realistic and time-specific.

Decir “este año voy a empezar a correr” está bien, pero no te va a servir de nada. Si quieres empezar a correr necesitas ser lo más específico que puedas. Por ejemplo: del 8 de enero al 30 de marzo voy a salir a correr 30-45 minutos todos los lunes, miércoles y viernes.

¿Cambia verdad?

 

  1. Acompañar el objetivo siempre de un plan de emergencia que le de fuerza.

Te has propuesto salir a correr pero te encuentras con una semana lluviosa, los niños se han puesto enfermos, te ha salido un viaje de trabajo,…Siempre aparecen contratiempos y situaciones que no están planificadas. Por eso es importante tener un plan de emergencia para cuando lleguen estos casos.

Por ejemplo: te has propuesto salir a correr 40 minutos todos los lunes, miércoles y viernes. Ahora pregúntate:

¿Qué voy a hacer si ese día llueve? “En vez de salir a correr haré ejercicios de tonificación en casa”.

¿Qué voy a hacer si surge un compromiso de trabajo? “Me levantaré 30 minutos antes y saldré a correr antes de ir a trabajar” o “En vez de ir a correr ese día, realizaré una excursión el fin de semana”.

Si no hay plan B, el plan A puede quedarse en el camino.

 

  1. Conectar siempre con nuestros aprendizajes y talentos.

Este punto es muy importante. Antes de ponerse a planificar el siguiente año, trimestre o mes, es importante revisar todo lo que has conseguido, los aprendizajes, los éxitos, etc. hasta la fecha. Si mides siempre tu momento actual en función de lo que te falta es fácil que te frustres. Darse cuenta de los cambios que hemos logrado en el último año o en los últimos meses nos conecta siempre con nuestro poder interior.

Y también es muy importante, en el momento de planificar nuestros objetivos, conectar con la persona que queremos convertirnos. O lo que es lo mismo, conectar con la persona que somos, pero que todavía no ha salido a la luz.

Cuando tengas bien definido el objetivo, tengas claro el motivo por el cuál vas a darlo todo y tengas claro tu plan de emergencia, pregúntate: ¿Cómo cambiaría yo y cómo cambiaría mi vida al conseguir el objetivo? ¿Qué nuevas habilidades tendré una vez conseguido el objetivo? ¿Qué talentos voy a potenciar durante el proceso?

Estas preguntas son clave.

 

  1. Buscar aliados.

Sabemos que nosotros somos los que andamos nuestro propio camino, pero siempre es importante saber rodearse de gente que nos aliente y no de gente que nos ponga piedras y obstáculos en él.

Busca en tu entorno (amigos, familia, etc.) personas que sepas que se puedan convertir en tus mayores aliados. Cuéntales el objetivo que te has propuesto. Puede que ellos ya lo hayan conseguido y se conviertan en mentor excepcional para ti. Puede que quieran unirse a tu objetivo y unificar fuerzas. O puede que quieran sí o sí que lo consigas, y sabes que estarán en los momentos de bajón para darte el impulso que necesitas.

 

Cualquier época del año es buena para proponerse objetivos. A principios de año, cada trimestre, al finalizar las vacaciones, etc. Lo bueno de proponerse objetivos, ya sea en el ámbito profesional como en el ámbito personal, es que nos dan foco y dirección. Además, tener objetivos nos ayudan a discriminar entre aquello que es importante y aquello que no lo es. Muchas veces nos pasamos los días haciendo cosas, tareas, que no tienen sentido alguno. Acabamos el día cansados por haber hecho mucho y no haber hecho nada. Los objetivos no son fuente de estrés si están alineados y en coherencia con uno mismo. De hecho, se ha visto que las personas que tienen objetivos, viven de forma más satisfactoria.

Si no vives por tus objetivos, por tus motivaciones, alguien se ocupará de que vivas para los suyos.

Empieza el año con foco, con rumbo, con ganas de conocerte y de sacar todo el potencial que llevas dentro. Disfruta de tus objetivos, del camino, y de las sorpresas que vas a encontrarte. Y recuerda que aunque navegues con un destino claro y preciso, aunque tengas un plan infalible a prueba de autoengaños, aunque tengas al mejor de los aliados,…de nada va a servir si no conectas con quién realmente eres y con todo lo que puedes llegar a vivir.

 

Te deseo un 2018 lleno de aprendizajes. ¡Feliz instante!