Espejito, espejito, ¿quién es en este reino la más hermosa? La madrastra de Blancanieves no iba desencaminada al utilizar su espejo para obtener respuestas a sus preguntas. Su único problema era que no aceptaba lo que éste le decía, ni lo que se reflejaba en él. Esto seguramente también nos pasaría a nosotros si tuvieramos un espejo mágico como ese, pues hay muchas respuestas que no nos gustan.

Pero, ¿y si os decimos que ese espejo ya existe? ¿Y si resulta ser tan mágico que incluso no hace falta tenerlo colgado en la pared o llevarlo dentro del bolso? ¿Os atreveríais a preguntarle?

En el post del ¡Bendito jefe! ya os mostramos un buen ejemplo de lo que significa ver a las personas que nos rodean como si sujetaran un espejo donde vernos a nosotros mismos. Si nos dejamos llevar por la imaginación puede resultar incluso gracioso asomarnos por la ventana e imaginar que la calle está llena de espejos andantes. ¡En un día de sol, la calle se podría convertir en una fiesta de luces reflejadas! ¡Menudo festival!

Estamos acostumbrados a ver a los demás como seres ajenos y separados de nosotros. Esta forma de ver el mundo solamente nos ha generado conflictos, ira, tristeza y soledad. ¿Por qué nos empeñamos en vivir en la queja sin hacer nada de nuestra parte? ¿Tan poco motivados estamos para ser felices?

La madrastra de Blancanieves podría ser perfectamente una gran compañera de charlas. De hecho, sería una invitada de lujo en alguno de esos programas de televisión que poco nos gustan pero a los que siempre acabamos echando un vistazo desde nuestra butaca. Frente a la opinión dolorosa que le comunica su espejo, ésta decide hacer matar a Blancanieves. La madrastra no es en ese momento la más hermosa porque su interior está repleto de sentimientos y creencias que no permiten que lo sea. Si hubiese integrado ese mensaje y hecho un trabajo de autoconocimiento hacía su interior, hubiese descubierto que era hermosa y que no le hacía falta compararse con nadie para serlo.

A las personas nos pasa un poco como a ella. Solo vemos a los demás como alguien con quien compararnos en cualquier sentido. Al vecino al que acaban de despedir, podemos verlo como alguien que nos ayuda a sentirnos superiores, a la entrenadora de nuestra hija podemos verla como alguien con menos sensibilidad que nosotros, porque no cuenta con ella para los partidos, y a nuestra ex pareja podemos verla como un personaje más o menos estúpid@ que la ex pareja de nuestr@ mejor amig@, por no querer asistir a la función de fin de curso de nuestro hijo.

Nos focalizamos en lo absurdo y perdemos cada día una oportunidad maravillosa para llegar a lo profundo de nosotros, un ser maravilloso que creemos, sinceramente, vale la pena conocer.

Vamos a proponerte un reto, pero ¡cuidado! Éste es un reto solo apto para aquell@s que quieran tomar realmente las riendas de su vida y llegar a sentirse plen@s y contentos de quién son. ¿Te animas?

Coge papel y lapiz, o una aplicación del móvil que te permita escribir cómodamente, si lo deseas. Escoge a tres personas que admires de tu entorno y a otras tres que no te gusten, que te molesten o que te hagan entrar en conflicto contigo o con otra persona.

En primer lugar, escribe a cada una de las personas del grupo que admiras una cualidad por la cual lo hagas. Puede ser que sea amoros@, que sea amable, que sea intrépid@, etc. Luego, en el grupo de personas que no te agradan escribe un motivo por el cuál te generen ese sentimiento. Puede ser que sea arrogante, antipátic@, cruel, etc. Una vez lo tengas escrito fijate bien en la emoción que se despierta dentro de ti al leer cada una de ellas.

Todas aquellas cualidades que has destacado en el grupo de las personas que admiras tú también las tienes. ¡Pero si he escrito que lo que más me gusta de mi amiga es que es extrovertida y yo soy muy vergonzosa…! ¿Cómo puede ser esto? Buena pregunta. Tú eres extrovertida, tu amiga te está mostrando que los límites para no serlo están solo en tu mente. Es posible que el miedo a lo que digan los demás o el resultado de una mala experiencia te hayan conducido a creerte que tu no eres capaz de expresar todo aquello que deseas y te has refugiado en el ‘soy vergonzosa’ solo para evitar sentir dolor.

Dale gracias a tu amiga y fijate bien en cómo actúa. Aprende con tu espejo y reencuéntrate con esa parte de ti que se muere de ganas de expresarse con los demás. Puede que te hayas dado cuenta de que eres extrovertida en algunas situaciones pero en otras no, seguramente el factor miedo vuelve a aparecer en la ecuación. Solo tienes que despejar la variable miedo y verás que eres extrovertida en todos aquellos momentos que tú desees. ¿Qué te parece? ¿Con cuál te quedas? ¿Con la versión miedosa del personaje o con una nueva versión actualizada apta para todos los dispositivos? Tú eliges.

Ahora fijate en los motivos o cualidades ‘negativas’ que has destacado en el grupo de personas que no te agradan o te disgustan. ¿Vamos a ello? ¡Venga! ¡Éste es un paso tambaleante pero muy constructivo!

Todo reflejo que se desprende de ellos en tu espejo es una gran oportunidad para tomar conciencia de quién eres. Si has escrito, por ejemplo, que una persona no te hace sentir bien porqué es muy controlador@, no te sirve con echarle la culpa y maldecir que se comporte de esa manera. Será mucho más interesante que lo enfoques entendiendo que esa persona te está mostrando que tú también tienes conductas controladoras en algún aspecto o ámbito de tu vida, ya sea con otras personas o contigo mismo. El grado de control puede ser distinto, pero está claro que esa persona no está en tu mundo porque sí. Gracias a su reflejo ves lo que hasta ahora eras incapaz de ver por ti mism@, y eso es un gran regalo de vida.

Respira y deja que se desvanezcan todos los pensamientos destructivos. ¡Dale paso a los sentimientos de gratitud! Observa tu mundo, descubre tu interior, acepta lo que ves, agradece su aprendizaje, transforma lo que te limita, empieza a ser !

Muchas gracias por llegar hasta el final de la lectura y por empezar a realizar pequeños pero importantes pasos para tu bienestar. Y ya sabes: a partir de ahora ya puedes preguntar sin miedo a tu espejo: “espejito, espejito…¿qué está mostrando de mi esta persona?”.

¡Nos leemos en el próximo post! ¡Si quieres hacer algún comentario no dudes en escribirnos! ¡Si te ha gustado compártelo en tus redes sociales!

¡Un abrazo! ¡Feliz instante!